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Imaginen por un momento el siguiente escenario: un mundo donde las llamadas pueden ser completamente gratis a todos los lugares del planeta; un mundo donde cuando se rompe la lavadora, la persona puede tocar suavemente un icono con el dibujo de un plomero en su teléfono y ver el listado de todos ellos en su área. Un mundo donde, en el colmo de la vagancia, se toca el icono de una pizzería, luego el dibujo de la pizza deseada, y ya acabó de hacer su orden —un Amazon.com del futuro.

La nueva tecnología de ‘voice-over-internet-protocol’ (VoIP) promete hacer esas maravillas posibles. En términos simples, el sistema consiste de anexar un teléfono a una computadora y hacer llamadas por medio de una conexión de Internet, que resultan prácticamente gratis a todo el mundo porque no hay líneas o proveedores de servicio como intermediarios, fuera del proveedor de banda ancha necesario. De la misma manera que una persona puede visitar una página web en Europa sin gastar un centavo, así pueden ser las llamadas de VoIP. La tecnología es sí no es tan nueva, pues empezó a ser en Estados Unidos desde hace ya unos años. Liberty Cable Vision ya ofrece los servicios en Puerto Rico, donde por una tarifa mensual proveen un dispositivo para conectar el teléfono análogo común a la conexión de cable para hacer llamadas gratis.

Aunque muchos podrían dormirse en sus laureles y contentarse con llamadas libres de costo, la compañía puertorriqueña Commoca dice que pueden hacer mucho más. Según la compañía, el futuro no está en hacer dispositivos para conectar teléfonos viejos a una computadora; es deshacerse de ambos y proveer el servicio con una línea de teléfonos especiales diseñados y fabricados desde Puerto Rico para el mundo entero.

Palabras mayores de una ‘start-up company’ creada en el 2002 por el ex ingeniero de Texas Instruments, José Luis Meléndez; el profesor del Colegio de Mayagüez, José Luis Cruz; y un equipo de 20 escritores de códigos recién graduados, algunos ex estudiantes del profesor.

Las oficinas de la joven empresa están escondidas en un segundo piso en el corazón de Mayagüez y allí se crea la nueva generación en telefonía celular: un híbrido que permitirá hablar y buscar información, como unas páginas amarillas digital, en la misma pantalla del celular o teléfono. Su meta no es Puerto Rico y áreas limítrofes, eso lo puede hacer cualquiera. La misión de Commoca no es nada menos que conquistar el mundo usando la nueva tecnología ‘voice-over IP’.

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“Nosotros desarrollamos hardware y software de VoIP y nuestra tecnología esta basada en sistemas abiertos que permite a los consumidores con datos. El teléfono son las páginas amarillas”, explicó José Luis Cruz-Rivera, doctor en ingeniería y profesor de la Universidad de Mayagüez, además de vicepresidente de Commoca.

Como muchas compañías de tecnología recién nacidas, el ambiente de las oficinas de Commoca es sumamente relajado. No hay horas de entrada o salida y pueden jugar fútbol de mesa cuando quieran. De la misma manera que un escritor de literatura se sienta a escribir cuando le llega la musa, así son los empleados de Commoca, todos con cara de recién graduados.

“La ventaja es que el ambiente es informal y tienes acceso a todo”, explicó Sharon Rodríguez Colón, una de las escritoras de código que se enfoca en integrar todo en la etapa final. Pero las apariencias engañan. Commoca también tiene otra oficina de ingenieros que diseñan el ‘hardware’ en Colorado, donde el presidente Cruz Meléndez trabajó por muchos años. Ya tienen alianzas estratégicas con diferentes compañías, incluyendo Texas Instruments, que licencian el chip especial diseñado por los mismos ingenieros que ahora trabajan en Commoca.

Según Cruz-Rivera, Commoca va a crear y licenciar el ‘software’ y ‘hardware’ necesario, para luego presentarlos a un proveedor de servicio como Cingular o Sprint. El cliente pide los cambios estéticos al teléfono y otros detalles a su gusto y Commoca ajusta las especificaciones para esa compañía en particular. Commoca hace su dinero cobrando las licencias para que otras empresas puedan utilizar su tecnología. Otra cosa en que se enfocan en escribir el ‘software’ necesario para crear búsquedas locales en sus teléfonos. Es decir, en vez de buscar ‘plomeros’ y encontrarse con plomeros de otro país, que la búsqueda se limite al lugar donde vive la persona. Similar a las páginas amarillas tradicionales, los anunciantes deben pagar una cuota para aparecer en la búsqueda.

Sin embargo, el concepto más innovador es que varios teléfonos —como el móvil, el de la casa y el de la oficina— estén conectados entre si. Cuando la persona regrese a su casa u oficina, las llamadas que reciba al celular son transmitidas al otro teléfono cercano. Eso permite también crear una especie de ‘home roaming’, pues si usas el móvil dentro de la casa, se utiliza el ‘wi-fi’ del teléfono residencial, no los minutos del plan del celular.

En teoría, la llamada debe ser transmitida automáticamente hacia la conexión menos costosa. Aunque Texas Instruments quiso hacer lo mismo alguna vez, decidieron crear una alianza con Commoca “porque es una compañía pequeña que pude sacar la tecnología al mercado más rápido”, explicó Cruz-Rivera. El profesor añadió que esperan sacar los primeros teléfonos para finales de este año y que algunos hoteles adopten sus teléfonos, además de hacer más pruebas a gran escala. A juzgar por la velocidad en que están trabajando, es posible que Commoca sea un competidor firmemente establecido en menos de dos años.

Los teléfonos solamente parecen que necesitan los detalles finales. Cruz-Rivera dijo que sacrificaron muchos teléfonos adquiridos en las tiendas de electrónica Radio Shack al desarmarlos y rearmarlos para hacer pruebas. En su improvisado museo hay cinco esqueletos que marcan la evolución del sistema hasta llegar a la última versión casi completamente funcional, conectada con una base de datos en Denver, Colorado. El teléfono final quizás se vea más sofisticado en el futuro, pero el corazón de la tecnología ya esta allí.

La agencia de Fomento en Puerto Rico y la Nacional Science Fundation aportaron subsidios, pero, según Cruz-Rivera, es su propio esfuerzo lo que ayudará a la empresa al final del día. Commoca no va a mercadear sus teléfonos ellos mismos. En el futuro, por ejemplo, el consumidor va a tener un móvil marca SunCom, o el nombre del proveedor de servicios que compre la licencia. Sin embargo, seguramente los chips y las tarjetas en sus adentros van a tener el nombre de Commoca, que aunque pequeño, definitivamente estará allí, y eso es un gran triunfo para todos los involucrados.

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