No puedo negar que cuando pequeño tuve una que otra reacción emocional estilo “erupción volcánica” cuando los Reyes Magos o Santa Claus me traían lo que había pedido.

De hecho, recuerdo una particular pista de carreras que me hacía mucha ilusión…y un Porsche a control remoto…y una máquina pinball de Superman en miniatura…y un Simon…y un ColecoVision…bueno, pero ya, que me estoy desviando.

Decía que ciertamente tuve reacciones virulentas y extremadamente alegres (o de molestia, de acuerdo a los hechos) cuando obtenía lo que quería (o cuando no).

Vean, por ejemplo, esta foto.

¿Ven lo que pasa cuando no me dan lo que quiero?
¿Quéeee? ¿Un Blackberry Storm?

Bueno, la foto lo dice todo.

Pero aún así no es nada comparada con la reacción de este niño cuando se enteró que el regalo es un Wii.

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Ok, ok, no fue así exactamente. A continuación, la versión original.

Si tan sólo siempre fuese así cuando le llegara a uno el cheque del salario.

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